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“Pope Joan” (”La Papisa”): Una excelente pelicula

Abr 25, 2010 in Film, cultura, religion

Vengo llegando del cine y acabo de ver esta pelicula, “Pope Joan”, que en mi opinión, es una gran pelicula. Por supuesto que no ganará Oscar, ni mucho menos, aunque la escenografía, los disfraces y el maquillaje son de primer nivel, la actuación, aunque aceptable, no es nada espectacular, como tampoco lo es la edición o el sonido. La técnica de esta pelicula es exactamente lo que se necesita para contar una historia, ni más ni menos. Sin embargo, el poder de la historia es lo que hace que esta pelicula sea digna de verla, al menos, una vez.

Si ya vieron cortos, saben que la pelicula trata de una mujer que, disfrazada de hombre, sube la jerarquía de la Iglesia Católica hasta ser coronada Papa. Es una historia que data desde el siglo 13 y que, increiblemente, hasta principios del Siglo XX era creída real incluso dentro de circulos católicos.

Precisamente por que el tema de la veracidad de la historia puede causar controversia entre católicos devotos y críticos de la Iglesia por igual, me gustaría tomar uno o dos parrafos para compartir con ustedes lo que leí en Wikipedia sobre este tema. Antes de hacerlo, me gustaría recordar a mi apreciable audiencia que yo soy ateo, y que no tengo ningún interés de defender a la Iglesia o al catolicismo, sin embargo, también considero que, en mi ateísmo, poseo una disciplina racional y científica, por lo que la fuerza de la evidencia tiene más peso que mis deseos o emociones.

Pues bien, la leyenda de la “Papa Juana”, como se le conoce, surgió en el Siglo 13 y se cree que es una sátira del Papa Juan XI. Durante muchos años se creyó que la historia era real, pues el Liber Pontificalis, un libro católico de la historia del Papado, registra a Juana y su historia, aunque solo como una anotación o comentario. La historia es sencilla: una mujer se educa, aprende a leer y escribir, y a veces otras artes como la medicina o la ingeniería (según la versión), y, ante las acusaciones de blasfemia que implicaban en la epoca medieval una mujer educada, esta se disfraza de hombre y se refugia en la institución que, en ese entonces, era defensora de todo el conocimiento: la Iglesia Católica. Con el paso del tiempo, esta mujer, vestida de hombre, subre por los rangos del Catolicismo hasta ser coronada Papa. Un día, en una procesión a caballo, la Papisa da a luz a un hijo, lo cual delata su género y enardece a la multitud, quien la mata. En otras versiones, la Papisa es encarcelada, su hijo crece para ser Obispo, y le da refugio en el monasterio de su Iglesia hasta el día de su muerte. La pelicula sigue fielmente la historia de esta leyenda.

Sin embargo, a pesar de los detalles con los que la leyenda se ha contado a través de los siglos, no existe evidencia alguna para apoyar la existencia de una Papisa. No solo eso, sino que a principios del Siglo XX, el Vaticano comisionó una investigación histórica, tanto por historiadores Católicos, como por historiadores independientes de Inglaterra y Estados Unidos, y las conclusiones de esta investigación no solo admiten que no existe evidencia para tal Papisa, sino que hay amplia evidencia para sugerir que la leyenda de la Papisa contradice todo documento histórico existente, incluyendo monedas en honor al Papa Benedicto III quien reinó en las fechas que, supuestamente, reinó la Papisa. La investigación también arrojó que la mención de la Papisa en el Liber Pontificalis se hizo en una letra distinta a la que se usó para escribir el manuscrito, por lo que es evidente que fue agregado después. Es decir, no solo no hay evidencia para apoyar la existencia de la Papisa, sino que hay suficiente evidencia para comprobar que la Papisa nunca existió.

A pesar de la falsedad de la leyenda, la historia no deja de ser buena y digna de ser contada. Y vaya que está contada de una forma entretenida y completa en esta pelicula. Sé que esta postura puede ser impopular entre algunos extremistas: aquellos que rechazan la falsedad de la historia por que quieren humillar a la Iglesia, a la religión, o para avanzar la causa feminista, igual que aquellos que repudian la idea de que esta leyenda sea digna de difundirse por que la sienten una amenaza para sus creencias. Y sin embargo, yo creo que estos extremos son ridiculos. “El Padrino” o “Star Wars” son 100% ficticios, y no por eso dejan de ser excelentes peliculas, llenas de mensaje y entretenimiento, de igual forma que la existencia de estas peliculas no significa una promoción del crímen organizado, o de la creencia en “la fuerza”. Así como estas peliculas, “La Papisa” es una historia entretenida y relevante.

Y es esta relevancia la que me pareció más valiosa. A pesar de que la leyenda es solo eso, una leyenda medieval, las ideas que me llevó a reflexionar son de gran importancia, especialmente en este mundo de hoy en donde ser inteligente o educado es mal visto por tanta gente. El conocimiento y la inteligencia son un “regalo de dios”, no un pecado, y no solo eso, otorgan poder. La sabiduria es acequible por cualquiera, pobre o rico, hombre o mujer, de cualquier nacionalidad y edad, y es la diferencia entre el éxito y el fracaso. La pelicula da excelentes ejemplos de esta verdad una y otra y otra vez. A pesar de que Joana, nuestra personaje, fue castigada tantas veces por querer saber más, a pesar de acusaciones de que su sed de conocimiento era un pecado, sacrilegio, o blasfemia, al final del día su entendimiento del mundo le permite ayudar a incontables personas, inspirar a más de uno, proteger el reino de dios en la tierra, e incluso, ser representante divino. ¿Qué mensaje más importante puede haber en este mundo en el que vivimos, en donde damos el conocimiento como un hecho?

La edad media, especialmente el siglo 9 (en el que se desarrolla la pelicula), era una época de salvajismo en donde el milagro es que la civilización le haya sobrevivido a pesar del desorden y descontrol. La gente moría de enfermedades que hoy curamos con una pastilla, y todo por su ingenuidad e ignorancia. En la pelicula, Joana se enfrenta a estos problemas que hoy vemos como ridiculos, pero que en ese entonces eran serios, y con el simple uso de su razón y sabiduría los supera. No fue necesario que levantara ejércitos, o que naciera en la realeza (o incluso, que fuera hombre), pues ella, con solo el conocimiento de sus libros, puede derrotar enemigos tan grandes como un ejército de 5,000 hombres, y tan pequeños como unas bacterias que causan lepra (la cual, por cierto, hoy es curable con solamente un par de pastillas). El conocimiento y la ciencia son las herramientas más poderosas que, como seres humanos, tenemos a nuestra disposición y nos distinguen del mundo salvaje. ¿Por qué, entonces, rechazamos este gran regalo tan seguido?

Al final, la historia de la Papisa Joana es una leyenda que toda evidencia apunta a su falsedad, pero es también un cuento que debe inspirar a nuestra sociedad. En los cuentos se dibujan nuestros sueños, ¿y qué tiene de malo soñar con un líder que, aunque diferente, sea sabio y bueno? Más que sátira, Joana es un ejemplo para los líderes de hoy y de mañana, y no tiene que ser real para que nos impulse a seguirla…

La Hipocrecia

Nov 03, 2008 in Monterrey, cultura, educación, opinión, política

En Monterrey nos encanta la puritanidad. Nos indignamos con la presencia de bares table dance, de la prostitución, del aborto clandestino, y de los casinos que invaden la ciudad. Tan indignados estamos, que no cesamos de ver en los medios masivos notas atacando estos “problemas sociales” y pidiendo al gobierno más regulación para impedir su proliferación. Pero, cómodamente, ignoramos la causa raíz de todos estos fénomenos: son negocios que están ahí por que tienen clientela.

Si los consumidores regios no fueran tan adeptos a los table dance, ¿cuantos habría en Monterrey? Si no hubiera gente en Monterrey que le guste apostar, ¿habría casinos? Sin mujeres embarazadas que busquen el aborto, ¿habría opciones clandestinas para el mismo? Es evidente que la razón por la cual existen estas cosas en Monterrey, es por que los regios quieren que exista, aunque sus palabras y actitudes digan lo contrario. Esta es la hipocrecia del regiomontano, una que no nos gusta admitir, y que, sin embargo, existe.

Al pedir mayor regulación de estos lugares, o el volverlos ilegales, lo único que logramos es formar criminales.

Por que la culpa no la tiene quien ofrece un producto, sino quien lo pide, demanda y consume. Sin demanda, no habría oferta. Toda oferta está impulsada por la demanda. Esta es una realidad económica innegable. ¿Alguien se acuerda de Digital Computer? Desapareció por que su oferta no satisfacía la demanda. Así desaparecerán todos estos vicios el día que los regios dejen de consumirlos. No necesitamos que el gobierno controle a la sociedad; necesitamos que los miembros de la sociedad se gobiernen a sí mismos. Esta es la definición de libertad.

Es por eso que, como en la lucha contra el narco, mi postura es permitir y legalizar estos lugares y ahorrarse el dinero y esfuerzo que hoy se gastan en combatirlos para mejor invertirlo en educación y concientización para disminuir la demanda. Por que el problema no es que los lugares existan; el problema es que existen por que hay clientes. Si en lugar de combatir estos productos y servicios indeseables, mejoramos la educación para que haya menos demanda, entonces formaremos una mejor sociedad. Una que no requiere de un gobierno fuerte y totalitario, más bien una que sabe ejercer y disfrutar de su libertad.

Pero claro, esta es la solución más sensata. No la más popular. Lo más popular es tener un dictador que imponga control. En Monterrey, nos gusta controlar los vicios. En el DF, les gusta controlar a los ricos. Por eso el dictador de moda en el DF es AMLO, y en Monterrey, es cualquier político que prometa “luchar” contra los antros y los vicios. En ningun lugar del país creemos en la libertad, excepto cuando nos conviene. Con esta hipocrecia, ¿como va a llegar el país a alguna parte?

Es hora de vivir la libertad honesta. Solo así formaremos una sociedad fuerte y prospera.

Hace 40 años, hoy fue un día soleado

Sep 30, 2008 in 1968, México, cultura, opinión, política

La consigna dice que el 2 de Octubre no se olvida. Pero para nosotros, la generación que somos los nietos de los que vivieron los hechos ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, en 1968, ¿qué tan relevante resultan hoy en día?

En ese entonces el gobierno mataba estudiantes que no estaban de acuerdo con el discurso oficial. Para encubrirlo, el gobierno compró a Jacobo Zabludovsky para que ignorara la matanza, y este reportó casualmente “hoy fue un día soleado”, como si nada hubiera pasado. Lo cierto es, sin embargo, que si la democracia post-revolucionaria en México tiene un inicio, quisa no haya evento más simbólico que lo ocurrido ese 2 de Octubre.

Todo comenzó luego de un partido de futbol americano. Equipos que ya no son relevantes por haber sido reemplazados por el ITESM, en ese entonces protagonizaban todo un clásico estudiantil. Los holligans tomaron control del juego y eso dió pie a que los policias violaran la autonomía de la UNAM y golpearan estudiantes impunemente. De ahí inicio una serie de protestas contra la intervención gubernamental en las instalaciones educativas. Todos quisieron sacar provecho, y pronto había protestas comunistas, izquierdistas, rojillas, anti-gobierno, anti-olimpiadas, anti-impuestos, anti-Díaz Ordaz, y anti-presidencialistas. Un gobierno que nunca supo como ganarse a la gente decidió enemistarse con ella, y las protestas terminaron en sangre.

Debió haber sido alguien de adentro quien organizara la marcha del 2 de Octubre de 1968. Desde un punto de vista militar, no había mejor lugar para cometer una masacre que la Plaza de las Tres Culturas. Con solo una entrada que también era salida, fue demasiado fácil bloquear el escape de los estudiantes ahí reunidos. No queda claro si fue el ejército, o algún otro grupo paramilitar afiliado al gobierno, y como nadie ha investigado, no hay evidencias de que haya sido el gobierno, pero el silencio de los culpables y el sufrimiento de las víctimas nos llevan a todos a estar seguros que así lo fue: que el Presidente Díaz Ordaz aprobó una orden girada por su eventual sucesor, Echeverría, para masacrar a los estudiantes que se reunieron a protestar pacíficamente.

¿Por qué protestaban los estudiantes? Aunque gritaban consignas comunistas y anti-gobierno, es muy seguro ni ellos mismos sabían por qué protestaban. Seguramente lo hacían por que son jovenes, y la juventud se trata de protestar contra los adultos, y de reclamar un espacio en ese mundo donde se toman las decisiones y se define el futuro. Los jovenes son el futuro y los mayores son el pasado, o el presente. Los gritos dirían cualquier tesis incongruente, pero en el fondo se trataba de que los jovenes querían cambiar el 1968 y sentar las bases para las decadas por venir. El establishment PRIísta se vió amenazado ante tal expresión inocente de adolescencia, y respondió con francotiradores y tanques. La sangre derramada de tantos estudiantes era la voluntad gubernamental de sepultar el futuro para imponer ese presente en donde los de siempre robarían como siempre, y los de abajo quedarían sometidos a la incompetencia de esos asesinos.

Lo que siguieron fueron años de persecución contra guerrillas cada vez más sangrientes, discursos vacíos, y eventualmente, el fracaso de los adultos, las crisis sexenales, la pérdida de calidad de vida, el fin del milagro Mexicano, y el atraso nacional. Con la muerte de la generación del 1968 murió su espiritú, y México se condenó al pasado. Hoy seguimos pagando las consecuencias de esa represión masiva de progreso. El protagonista, el PRI, sigue impune. En gran medida por que lo que juramos nunca olvidar, ya lo hemos olvidado. Parece que nos ciega la luz del sol de ese “día soleado” del que hablaba Zabludovsky. Vicente Fox prometió una “comisión de la verdad”, y al final terminamos con un “panel del enredo”. Alguien demandó a Echeverría por genocidio y el juez determino que un grupo de estudiantes no constituían un grupo étnico, y por tanto, la masacre no fue genocidio. Echeverría era declarado culpable ante la opinión pública, pero inocente ante las leyes de nuestro país.

Hoy, tenemos un gobierno pluri-partidista y supuestamente democrático. Pero hablar de lo que hace un partido político en TV, ya sea que se acuse a uno de facista o se acuse a otro de fraudulento, es ilegal y perseguido por el IFE, y el gobierno sigue militarizando al país en una “lucha contra el narco” que es alabada por todos los medios, pero que nadie analiza a fondo. Nadie cuestiona la efectividad de la lucha, el precio, si el costo vale el beneficio, o las motivaciones políticas detrás de ella, y a quienes cuestionan, sin importar ideología, son reprimidos con programas de radio cancelados, pérdida de ingresos publicitarios gubernamentales, demandas, o acusaciones de ser un “anti-patriota”. Hoy ya no se derrama sangre, pero se siguen callando las bocas incomodas. ¿Será que al olvidar el 1968 hemos olvidado, también, las lecciones? ¿Será que como Mexicanos le daremos la espalda a nuestra historia y permitiremos que se nos repita?

Hace 40 años, los jovenes reclamaban un espacio en el mundo de los adultos para cambiar las cosas. Con su sangre pagaron la joven y debil democracia que hoy tenemos. Hoy, nos toca a los jovenes del 2008 hace un cambio similar. ¿Estamos dispuestos a movilizarnos, y los adultos están dispuestos a escuchar? La nueva generación quiere más de lo que ya tenemos. Hemos logrado bastante, sí, pero no es suficiente. Aun quedan 35 millones de Mexicanos viviendo en la miseria, y aun hay una gran desigualdad social. Aun hay más de 90 millones de Mexicanos faltos de educación avanzada y la educación básica que algunos logran tener es muy deficiente. Nuestro sistema de seguridad social esta quebrado, fiscal y moralmente, como lo está la credibilidad del gobierno y la legitimidad de todos los partidos políticos. Las últimas elecciones fueron más sobre matar la propuesta del contrario que por avanzar una propuesta original. México es un país atrapado por quienes quieren preservar el presente y quienes quieren regresarlo al pasado, pero hay un vacío político enorme que nadie llena: nadie tiene una propuesta de como debe ser el México del futuro.

Es por eso que es importante que no repitamos los errores de entonces. Debemos decidir si vamos a quedarnos a ver el “día soleado” que nos ofrecen los de siempre, y conformarnos con ese día y esperar al anochecer… o, por el contrario, decidir que queremos llevar el espiritu del cambio y hacer lo que hace 40 años hicieron unos jovenes estudiantes: intentar cambiar a México para hacerlo un país más moderno y más justo.

¿Independencia?

Sep 16, 2008 in México, cultura, opinión

Hoy, 16 de Septiembre de 2008, es nuestro aniversario de la Independencia #198. En dos años cumpliremos el Bicentenario, y sobre eso también quiero hablar, pero tal vez al final del post. Primero, voy a hablar sobre una duda que me ha aparecido en boca de seres queridos, en libros de texto, en los medios y en mis propias reflexiones: ¿Sómos realmente una nación Independiente?

El tema de la Independencia real de México se vuelve más relevante por los dichos del líder de la oposición, López Obrador, de que el curso que lleva nuestro país, como lo ha decidido el gobierno que legitimamente representa la voluntad democratica de nuestro país, es el de “vender la patria”.  Como yo no estoy de acuerdo con esa aseveración, me salen otras preguntas: ¿qué significa la patria? ¿Quien es México? ¿Qué significa ser independiente o libre? ¿Podemos ser libres viviendo en el miedo, con 17 chavos del Tec secuestrados, otros tantos de la UdeM, los 7 muertos ayer en Michoacán, y compañeros, familiares, amigos y vecinos míos (y de todos los que conozco) viviendo un martirio a causa de la inseguridad? Quisiera ver si en este post puedo contestar a todas las preguntas…

México: nuestra patria

¿Quién es México? La primera vez que hice un viaje de estudios al extranjero, el profesor encargado de prepararnos a enfrentarnos a otra cultura nos dijo, “ustedes creen que van al extranjero a conocer otro país. Lo cierto es que cuando están en otro país, es cuando conocen al suyo”. Y fue cierto. Fue en Canadá dónde aprendí la impotancia de la familia, la belleza del idioma español, la calidez de nuestro clima, la melodía de nuestra música y el sabor de nuestra comida. Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Yo he perdido a mi país muchas veces en tantos viajes prolongados que me ha tocado hacer, y en cada uno de ellos aprendo algo nuevo. Afortunadamente, también he viajado a lo largo y ancho de la República Mexicana y sé que para un chilango, ser “Mexicano” o vivir “en México” es solo vivir en la capital y que de forma inconciente, creen que los que habitamos “en el interior de la república” (por que ellos viven en el exterior de la república, supongo) somos un poquito extranjeros. Para los regios, ser Mexicano significa que “todo se puede”, y para los poblanos ser Mexicano significa respetar las tradiciones. Para los Oaxaqueños, la mexicaneidad tiene que ver con la cómida y la tierra, y para los Jaliscienses tiene que ver con el tequila, la música, y Siqueiros.

Para cada uno de los Mexicanos, ser  Mexicano significa algo distinto. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: por que cada Mexicano es distinto. Es la suma de nuestras experiencias, imaginaciones, sueños, acciones, valores y ánimos lo que forman a la nación Mexicana. Por ejemplo, hoy cantamos el Cielito Lindo como si fuera la canción más Mexicana, por que la cantó Pedro Infante. Ignoramos que la “Sierra Morena” de donde vienen bajando los ojitos negros que son objeto de la canción está en realidad en España. El español y el catolicismo también provienen de España. Pero no importa por que, como es algo que compartimos los Mexicanos, entonces es algo muy Mexicano. Lo importante de la cultura no es de donde venga, ni a donde va; lo importante es que los Mexicanos decidamos, unanimente, que queremos que sea parte de nosotros, y con eso se vuelve en parte de México. Es por eso que la cultura cambia y crece. Es eso lo que le da sentido a cartones como este, o como este. Es en esos dibujos donde se resume lo que es la Mexicaneidad.

¿Qué es la patria? La patria es dónde viven los hijos de nuestra tierra. Es nuestra tierra, pero también es nuestro imaginario colectivo y nuestra cultura. Es Belanova y Julieta Venegas, pero también es Maná y el Tri. Lo es el tequila, y lo es el Monte Xanic. Lo son los tacos y los sopes, pero también lo es el Sushi Itto. Es lo que hemos hecho y lo que hemos adoptado como nuestro. En resumen, México es lo que aman los Mexicanos, por que México somos los Mexicanos.

¿Y es México algo que siempre será igual? Si así lo fuera, tendríamos un Emperador y nuestro país se extendiera desde Oregon hasta Colombia. Resulta que los países, como las personas, cambian con el tiempo; ya no andamos a caballo, y es un invento Alemán el icono de nuestras calles (razón por la cual fue simbólico que el Vocho terminara su vida en nuestro país y fuera despedido del mundo con “Las Golondrinas”). Así como importamos costumbres, las exportamos. Y así es como cambian las culturas, crecen y se enriquecen.

¿Independiente, o Interdependiente?

Este último punto, el de las culturas que crecen y cambian, es el más controversial en la vida nacional. Siempre ha habido conservadores que creen que México debe quedarse como está y nunca cambiar. Olvidamos que México nació como una conspiración de derecha para excluir a nuestro país de las Reformas izquierdistas que estaba llevando a cabo Napoleón Bonaparte, reciente conquistador de España. Bonaparte era una amenaza para las monarquías clericales de Europa, por que predicaba que el poder provenía de los hombres y creía en los ideales jacobinos de la Revolución Francesa (aunque fuera malo practicandolos). Por eso, la iglesia y los criollos poderosos conspiraron contra el gobierno “usurpador” de Napoleón en España. El primer grito de Independencia, el del Cura Hidalgo, incluyó la frase “¡Viva Fernando VII!”, el Rey Católico de España que los ejércitos de Napoelón habían defenstrado. Nuestra “independencia” surgió como un resultado accidental de la revolución que la derecha Mexicana encabezó contra la Izquierda Europea. Desde entonces, los conservadores y los liberales han luchado por definir la cultura de México:

En el Siglo XIX, los conservadores querían conservar el catolicismo, el centralismo y el autoritarismo y los liberales querían cambiarlo todo por el laicisismo, el Federalismo y la democracia. En el Siglo XX, los conservadores querían un país corporatista y los liberales, un país democrático. En el Siglo XXI, los conservadores quieren conservar el corporatismo de los de antes, cerrar a México del extranjero, y evitar que la cultura siga creciendo con el intercambio. Los liberales quieren libre comercio y democracia. ¿Será que los liberales, que quieren que México siga cambiando y siga creciendo, son unos vende-patrias?

Veamos la historia del liberalismo económico en México. Este ya no es un tema nuevo. De hecho, comenzó en 1988, cuando la izquierda Mexicana sufrió un fraude electoral que entronó a Carlos Salinas de Gortari en el poder. Un gobierno democratico, como el de Calderón, se legitima con el voto del pueblo; pero Salinas, como tenía el voto en su contra, necesitó de aliados para legitimarse. Salinas encontró a sus aliados en el PAN, quienes acordaron legitimarlo evaluando su desempeño. Fue con esta “concertacesión” como el liberalismo económico descubrió a México, después de décadas de izquierdismo que devastaron la economía nacional.

El principal argumento del izquierdismo es una mentira que, como la verdad es complicada de entender, es facilmente digerida por el grueso de la población sub-educada de nuestro país. La mentira es que los tratados de libre comercio en los que el país está inscrito, y la subsecuente inversión extranjera, hacen que el país sea menos independiente y por lo tanto, menos libre. Lo cierto es que el país no es menos libre, aunque, tal vez sí sea menos independiente.

En el Siglo XIX, ser independiente tenía un valor que ya no existe en el Siglo XXI. Ser independiente significaba que el país era dueño de todos los recursos del país. El problema de esto es que, a veces, un país no tiene todos los recursos necesarios para crecer. Esto es ciertamente verdadero en el caso de México, donde nos hace falta mucho emprendedurismo e innovación, por ejemplo. La solución es la “interdependencia”, en donde nosotros importamos lo que nos hace falta, y exportamos lo que a otros países les hace falta. Es la teoría de David Ricardo aplicada a la política nacional. Somos menos independientes, sí, por que no todas las empresas son Mexicanas. Pero eso no nos hace menos libres. Piensen, si no hubiera Wal-Mart de México, ¿dónde quedarían esos empleos que Wal-Mart genera? ¿Dónde quedarían esos salarios, y el gasto que esos salarios generan, y los beneficios que empresas Mexicanas recogen de esos salarios? La inversión extranjera es un complemento, y no una amenaza, a la inversión nacional.

Las evidencias son muchas. Desde un informe del Banco de México que reporta que la mayoría de las ganancias de empresas extranjeras se quedan en México para ser re-invertidas (contrario a la fantasía de izquierda de la supuesta “fuga de capitales” en donde las ganancias se van fuera de México). Lo cierto es que quienes sacan su dinero del país son los mismos Mexicanos. Por alguna razón que discutiré más adelante, los extranjeros le tienen más confianza a México que los mismos Mexicanos.

Otra evidencia son las reservas internacionales. Para los que no entienden muy bien qué son, basta con resumir que estas son la acumulación del ahorro nacional. Luego de que se pagan todas las importaciones de productos y servicios, nos pagan todas las exportaciones de productos y servicios, y se hace el balance de la entrada y salida de capitales, lo que resta se agrega a las reservas internacionales, que son lo que le dan valor a nuestra moneda y nos permite crecer sustentablemente. Según Banco de México, las reservas internacionales han crecido, del año 2000 al 2008, en 183% durante ese periodo. En el año 2000, México tenía $33.69 mil millones de dólares, y en el año 2008 esas reservas llegaron a ser de $95.5 mil millones de dólares.  Los números no mienten, somos más ricos hoy de lo que eramos hace ocho años.

Tal vez falte para que esa riqueza llegue a todos los Mexicanos, pero vemos evidencia de ella en todos lados. Cada vez hay más empresas, más ofertas de productos y servicios, y más empleos. Claro, este año y el que viene serán dificiles por que la interdependencia nos hace vulnerables a la crisis de Estados Unidos, pero como nuestros fundamentos están fuertes, sobreviviremos la crisis y seguiremos con el crecimiento sostenido, que es lento pero seguro. La interdependencia nos hace un país más fuerte, y por tanto, más libre. El aprender a compartir, a aceptar ayuda, y a darla a quienes lo necesitan, ha resultado ser más redituable que el aislacionismo que pregonan los que quieren que México siga como está (la izquierda). Tal vez, económicamente, seamos menos independientes, pero sí somos mucho más libres.

Un país secuestrado por la corrupción

¿Somos más libres? Al menos económicamente, lo somos. Pero resulta que en todos los demas aspectos no lo somos. Y tal vez pudieramos hablar de la Reforma Electoral del 2007 y como reprime nuestros derechos civiles, pero es mucho más relevante hablar ahora de la violencia y la inseguridad que nos dan miedo, y del miedo que nos impide desarrollar nuestro potencial como personas libres. Los extranjeros, que no tienen que vivir aquí pero que saben que hay negocio, le tienen gran confianza a nuestro país por que saben que aquí podemos hacer grandes cosas. Pero los Mexicanos, que tenemos que vivir aquí, no estamos tan seguros que podamos lograr esas grandes cosas y sobrevivir en el intento.

Me refiero, por supuesto, a los dos amigos de la familia que decidieron salir del país con todo y su familia luego de fuertes asaltos y amenazas de secuestro que vivieron en sus propias casas, en presencia de sus hijos. Me refiero también a los 17 alumnos del Sistema ITESM en Monterrey que están secuestrados, y de los al menos dos alumnos de la UdeM que están en las mismas condiciones. Me refiero a la familia de mi vecino, quien fue secuestrado y asesinado la semana pasada. Me refiero a las víctimas de las grandas en Michoacán, también, y a la amiga de mi hermana que sufrió un secuestro frustrado cuando manejaba frente al David, en San Pedro Garza García, NL, con su bebe en la parte trasera de su coche. Me refiero a los medios que callan estos crimenes, a los que sabemos que las autoridades son complices de los mismos, y a todos los que vivimos el enrarecido ambiente de inseguridad y de violencia en nuestro país. Ayer, Grupo Reforma publicó los “logros” del gobierno luego de la cumbre por la seguridad y los maleantes que han atrapado, a pesar de que el Presidente del Grupo no comparte el optimismo de sus periodistas, y sigue residiendo en el extranjero por miedo a la violencia Mexicana.

No debe ser noticia que el gobierno haga su trabajo, y atrapar maleantes es lo mínimo que puede hacer. El trabajo del gobierno, más bien, es prevenir que los maleantes provoquen que sea necesario atraparlos, en primer lugar; es decir, el trabajo del gobierno es prevenir el crimen más que castigarlo. ¿Dónde están los logros del gobierno en ese sentido? No los hay. Entonces, la noticia es que el gobierno es negligente e incompetente, en el mejor de los casos, o complice y causa, en el caso más realista, en el fracaso de hacer su trabajo. Un gobierno que hace lo mínimo esperado no es noticia por que es lo mínimo que podemos esperarnos. Pero un gobierno tan malo que no puede ni con eso lo es, por que los ciudadanos tenemos derecho a enterarnos, y tomar acciones al respecto. ¿Qué clase de acciones?

Hoy que es día de la Independencia, podemos hablar de un documento independentista de un país vecino. Thomas Jefferson, en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, dice que “cuando cualquier forma de gobierno se vuelva destructivo de estos fines (se refiere a los derechos inalienables a la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad), es el derecho de los ciudadanos alterar al gobeirno, o abolirlo para instituir un nuevo gobierno fundado en estos principios”. Sin duda, un gobierno que conspira con los criminales para amedrentar y extorsionar a la ciudadanía es uno que aplasta los derechos ciudadanos a la libertad y la búsqueda de la felicidad. Si le hacemos caso a Jefferson, nuestro derecho y nuestra obligación moral como Mexicanos del año 2008 es alterar o abolir ese gobierno.

¿Que si tengo evidencias de que el gobierno conspira con los criminales? Sé de buena fuente que Peña Nieto y Ebrard conspiran juntos en muchos asuntos de Estado. Considerando que ambos son pre-candidatos de dos partidos políticos distintos para el 2012, esto es indicativo de una abolición de nuestros derechos democráticos. Pero frases como “me vendes o te quito los permisos”, dicho a uno de los ex-dueños de empresas que prestan servicio de transporte educativo (empresa que, con esas amenazas, fue vendida al grupo de Ebrard), o la conspiración de los taxis chilangos para financiar el movimiento Lopez Obradorista, son aún más evidencia de un gobierno que hace caso omiso de los derechos de los ciudadanos y que conspira a favor de los intereses de los líderes que se creen dueños del país.

Pero al final de cuentas, nosotros los ciudadanos somos tan culpables como los políticos por permitir que esto ocurra. Somos víctimas de la inseguridad y la violencia, pero solo por que nosotros la provocamos. La provocamos cuando toleramos estos abusos de poder, y nos conformamos con dádivas, Forums y pistas de hielo (migajas de elefantes blancos). Pero sobre todo, lo provocamos cuando actuamos de forma corrupta.

La corrupción es definida por la Real Academia de la Lengua como una “alteración o un vicio”. Nuestra cultura Mexicana esta llena de vicios: el vicio del permisivismo, de la altanería de los poderosos, de la aceptación de esta división polarizada entre ricos y pobres, de la avaricia y el egoismo sin limites, y muchos otros. Es en estos vicios donde se origina la corrupción en nuestra sociedad, y que se permea a las instituciones públicas, donde se perpetua.

Como ejemplo voy a poner el caso de una persona imaginaria, un chavo de 17 años que acaba de terminar la prepa, pero que no tiene dinero ni tiempo para estudiar una carrera. El mantiene a su madre enferma y a sus hermanos por que su papá los abandonó, y aunque vive en la pobreza, es una persona honrada. Le gustaría ayudar a la comunidad así que decide entrar a alguna corporación policial de su localidad. Después de un entrenamiento en donde sus compañeros lo intentan meter a vicios, el se resiste con la ilusión de algún día ser quien cambie las cosas, y de ser bueno. Le empiezan a pagar $5,500 al mes. No alcanza ni para los recibos de luz y gas, pero es mejor que no pagarlos. Afortunadamente, Bancomer y otros bancos le dan grandes “prestaciones” por ser policia, le prestan varios meses de sueldo con mucha facilidad sin hablarle de tasas de interés que, de todos modos, no entiende. Por fin se gradúa de la academia y le dan su primer trabajo: vigilar la entrada y salida de vehiculos en una Iglesia de la zona rica de su comunidad. No ha de ser muy dificil, piensa él, después de todo, si van a misa son personas piadosas y ¿quién asalta en misa? Apenas en su primer domingo de estar a las 12 del día, con un calor de 45°c, intenta dirigir el tráfico con su motocicleta de 20 mil pesos, dos camionetas imponentes de 60 mil dólares cada una intentan meterse en la fila, y cuando él intenta poner órden, las camionetas avanzan como para atropellarlo. Los ricos no respetan su autoridad. Al final del día, termina decepcionado y deja que cada quien haga lo que quiera, solo mirando desde lejos y preparado con infracciones en caso de un choque. Esa semana lo ponen a patrullar la zona. Niños de 15 años con carros de 500 mil pesos se pasan los altos, van a exceso de velocidad, y todo lo quieren arreglar con mordidas o amenazan con decirle a su papá que son personas influyentes. Al final del primer día, ya no le importa, solo toma las mordidas. Al final del primer mes viene el banco y le avisa que debe tres veces lo que pidió prestado. ¡Si tan solo hubiera sabido de las tasas de interés! Viene también su jefe a pedirle moche por lo recolectado en mordidas. El sueldo ya no alcanza ni para los recibos de gas, los moches no alcanzan para pagarle al banco ni a su jefe, y las preocupaciones son tantas que ya ni se acuerda de su sueño de cambiar las cosas. Lo único que quiere es salir de deudas. Es cuando vienen unos compañeros, hablandole de millones de pesos, ofreciendole participar en un secuestro de uno de esos niños prepotentes que todo lo arreglan con dinero, de todos modos.

Así es como se forma la corrupción.

Y no voy a decir que está justificado. No voy a decir que nos lo merecemos y tampoco voy a decir que el personaje hipotetico es victima de las circumstancias, por que no es así. Lo que sí voy a decir es que no tenemos derecho de quejarnos de nuestras cosechas cuando nosotros mismos plantamos la semilla y le echamos agua y fertilizante. Si no nos gustan los mordelones, hay que dejar de dar mordidas. Si no nos gusta que haya amateurs en las fuerzas policiacas que sean propensos a la corrupción, entonces hay que contratar profesionales, pagarles como tal, y vigilarlos como tal. El Universal reportó ayer que empresas en el norte del país, como Cemex, están contratando profesionales entrenados por agencias de Inteligencia de Estados Unidos e Israel, y les pagan 80 mil pesos. Eso es 16 veces más de lo que gana un policia municipal. Si no nos gusta como funciona nuestro gobierno, ¿por qué lo financiamos con impuestos y por qué seguimos votando por los mismos?

Ah, por cierto, si ya sabemos que son  las mismas autoridades los que conspiran con los criminales para hacernos daño, ¿por qué permitimos que las autoridades pongan cámaras frente a nuestras casas para “protegernos”, cuando sabemos que se utilizarán para compartir información con los secuestradores y así hacernos daño más facilmente? Nos gusta vivir en la ilusión de que podemos resolver las cosas facilmente y dejandoselas a alguien más. Esa flojera e indiferencia son el origen de la corrupción de nuestra cultura, nuestra sociedad, y nuestras instituciones. Somos un país secuestrado por esa corrupción.

¿Y al final, es México libre, independiente, o no?

Sé que este fue un post muy largo, pero quería hacer esta reflexión de tantas ideas. Creo que al final, México es un país independiente por que nuestra cultura lo es cada vez más: independiente del gobierno y dependiente de los Mexicanos. México tiene la solvencia económica y cultural para crecer como país, como cultura y como sociedad, y evolucionar en algo mucho mejor. Lo que nos detiene no es el extranjero; somos nostros mismos. Nosotros corrompemos a la sociedad con la avaricia, la prepotencia, el egoismo, la flojera y la indiferencia, y esa corrupción permea a todos los niveles de la sociedad y lo vemos en un sistema educativo quebrado, en un sistema de salud inoperante, en la inseguridad y la violencia. La buena noticia es que aún está en nuestras manos. En una democracia, la sociedad siempre define su futuro. Podemos elegir quejarnos, o podemos elegir no hacer nada y ambas cosas generarán el mismo resultado: que los políticos sigan haciendo lo de siempre y terminemos más oprimidos de lo que ya estamos. Podemos, también, decidir que esta es una labor patriótica, demasiado importante como para dejarsela a esos políticos incompetentes y negligentes que nunca han trabajado para nosotros, y empezar a trabajar por nuestra cuenta.

Hoy, día de la Independencia, escuchamos de nuevo las campanas, y también escuchamos las granadas. Es hora de recuperar nuestro país. Pero hoy la lucha no es contra los Españoles. Es contra nuestros propios vicios. ¿Seremos capaces de ganar esa batalla?

La Tabla de Promedios

Ago 11, 2008 in México, cultura, futbol, opinión

Yo sé que hay quienes dicen que cuando hablo de futbol, “degrado” mi blog. Tal vez, pero hoy tengo ganas de hablar de futbol y eso es lo que haré.

Hace dos semanas, escuchaba a Don Roberto Hernandez Junior, el que narra los juegos de los equipos locales de Monterrey, con todo y lo que German Dehesa describe como “orgasmos microfónicos”. En uno de sus muchos programas en donde diariamiente se dedica a hablar de futbol y estupidizar a la sociedad regiomontana (acto que le da más poder que el mismo Gobernador del Estado), Don Roberto hizo una de las preguntas más estúpidas jamás realizadas en un programa deportivo:

“¿Cuanto es cero sobre uno (0/1)? ¿Es cero, o es menos cero?”

El tema, por supuesto, eran los Indios de Ciudad Juarez, y es una pregunta que, para estar más actual al fin de la Jornada tres, debería ser “¿cuanto es cero sobre tres (0/3)?”, hablando de los tres partidos que lleva jugados, y los 0 puntos que ha conseguido en ellos. El tema le importaba a Don Roberto porque los Tigres están en peligro de descender, y él quería saber cual era la situación de los Indios de Ciudad Juarez. Pero el sugerir la existencia del “menos cero” fue una burrada tan orejona que me dejó aturdido durante horas. ¿En qué cabeza cabe la existencia del “menos cero”?

Por que, el cero es un número neutral. En la realidad representa una de dos cosas: o algo que no existe, o el punto central de un mapa de coordenadas. El “menos” representa, en la vida real, un punto hacia el sur, o al oeste del horizonte (cero) del mapa de coordenadas, o un valor negativo que se resta a una contraparte positiva. La contradicción es clara: si el cero no existe, no puede restarle valor a nada, y si el cero es el centro, entonces no puede estar al sur, o al oeste de nada. Es decir, el “menos cero” es una falacia, y el simple hecho de sugerirlo demuestra la ignorancia de una persona. Peor aún el de una persona que es toda una autoridad y un gran poder en la radio regiomontana. ¿Este es el nivel de nuestros comunicadores?

Si existía una duda, esta es la respuesta: si Indios de Ciudad Juarez tiene 0 puntos en tres juegos jugados, entonces el resultado de 0/3 es cero. ¿Por qué? Por que cero dividido por cualquier número, menos sí mismo, es cero. ¿Por qué menos sí mismo? Por que cualquier numero dividido por sí mismo (incluyendo el cero) es uno. (x/x = 1, ergo 0/0=1). Así funcionan las matemáticas. El tratar de dividir cualquier número entre cero (x/0) es un error de lógica, y por tanto, no existe. Intentenlo y su calculadora les marcará un error.

Esclarecido el caso de los Indios de Ciudad Juarez, y después de hacer el razonamiento, me di cuenta de algo espeluznante: la tabla de descenso, a la que llaman “de porcentajes”, es en realidad una tabla de promedios. Me di cuenta apenas por que  nunca me habia dado el tiempo de pensar en esto (tengo cosas más importantes que hacer con mi mente), pero esta vez me di el lujo de pensar en ello, y me di cuenta que la tabla “de porcentajes” no es tal. Es una tabla de promedios.

¿Por qué? Por que el numerito que llama “cociente” es en realidad un promedio: número de puntos ganados / número de partidos jugados = promedio de puntos por partido. Para que esto sea un porcentaje falta dividir ese promedio entre tres (que son el máximo número de puntos que se pueden lograr en un partido). Por ejemplo, Tigres tiene 79 puntos en 71 partidos, es decir, tiene un promedio de 1.1127 puntos por partido, o 37.1% de efectividad. En promedio,Tigres saca 1 punto por partido (es decir, en promedio, Tigres es el “rey del empate”, pues cada empate vale exactamente un punto), y eso le da una efectividad de 37% en los últimos dos años. Así de mal está el equipo.

Y tal vez por eso es que los medios y la FMF cambian el lenguaje para esconder lo que en realidad estamos viendo. Al final de la temporada, desciende el equipo que, en promedio, logra menos puntos por partido. Pero, ¿qué hay del equipo que logra más puntos por partido? Al final de la Jornada 3 del Apertura 2008, ese equipo eran las Chivas, que con sus 123 puntos en 71 partidos tiene un promedio de 1.7324 puntos por partido, o lo que es lo mismo, un 57.74% de efectividad en los últimos años.

Así es, el mejor equipo de México perderá 2 partidos por cada 3 que gane.

Una verdadera tabla de porcentajes demostrará que los equipos del futbol Mexicano son extremadamente mediocres. Si el mejor equipo del futbol Mexicano pierde 2 de cada 5,  ¿qué podemos esperar del peor? El peor, por supuesto, son los Indios de Ciudad Juarez, que han perdido 3 de sus 3 partidos. Pero, como son nuevos, les vamos a dar chance. Vamos con el segundo peor, los Tecos. En 71 partidos han ganado 78 puntos (uno menos que Tigres), lo que les da un promedio de 1.0986 puntos por partido, o el 36.62% de efectividad. En otras palabras, el peor equipo del futbol Mexicano perderá cuatro partidos por cada uno que gane.

Así de mal están las cosas. ¿Y nos sorprendemos que no hayamos calificado a Juegos Olímpicos?

Por eso, para esconder la profundidad de la incompetencia de los equipos de la liga Mexicana, la FMF y los medios confunden los promedios con el porcentaje, para que el público no vea con claridad lo mal que estamos. Considerando que este es un publico al cual se le puede hablar impunemente de conceptos como el “menos cero”, esto resulta mucho más fácil.

Bueno, al menos los Tigres van ganando y se pueden salvar. Ojala suban su promedio, y su porcentaje, esta temporada.