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Obama en México

Abr 16, 2009 in América Latina, Estados Unidos, Internacional, México, Obama

Me parece muy interesante como es tan fácil distraer a los medios de temas tan importantes en la Agenda Nacional. La cobertura que varios periódicos de circulación nacional le dan al Air Force One es risible.

Sin embargo, la visita de Barack Obama es trascendental, por muchas razones. Hacía 12 años que un Presidente Americano no visitaba la capital del país, y sus razones han de tener. Otros Presidentes han preferido visitar Monterrey, o lugares turísticos como Mérida o Acapulco, o la casa de Fox en San Francisco del Rincón. La última vez que un Presidente Americano visitó México, Bush fue a Mérida, y la ocasión anterior a esa, fue en la Cumbre de las Américas de Monterrey.

¿Por qué los Presidentes Americanos no visitan el DF? En primer lugar, por el caos logístico que causa en una ciudad como el DF el operativo de seguridad que traen los Presidentes. Barack Obama, sin embargo, es el Presidente más protegido en la historia de Estados Unidos y no hay callejón en Polanco, el centro, Las Lomas, o La Condesa que escondan muestras de la fuerte presencia de efectivos de seguridad, desde policía local, Policía Federal, miembros del Ejercito Nacional, miembros del Estado Mayor y personal del Servicio Secreto. La zona “cero” es Polanco, y el complejo del Auditorio Nacional, Campo Marte, Los Pinos y Bosque de Chapultepec, zona por la que tengo que pasar todos los días para llegar al trabajo. Efectivamene, la visita de Obama me ha dejado varado.

Es probable, sin embargo, que gran parte de todo el operativo sea mucho show. Digo, no es como si un Presidente, el de México, no habitara esa zona de la Ciudad. No es como si le haya pasado algo alguna vez, (aunque a su mejor amigo se le cayò el avión a 1 kilometro de ahí hace unos meses). Aún así, se puede argumentar que la zona es relativamente segura.

¿Por qué, entonces, tanta parafernalia? Sin duda que Obama viene a mostrar su poder e influencia. Contrario a lo que hizo en Europa, donde amasó multitudes de gente para dirigirse a ellos, Obama viene a intimidar a México. Tal vez no al Gobierno Federal, pero sin duda a algunos actores de la vida nacional, incluyendo gobiernos locales y al narco. Tal vez por eso la historia de lo impresionante de su avión de casi $400 millones de dólares, y su helicoptero de 6 millones (el cual resultó completamente innecesario, pues solo transportó a Obama del Aeropuerto al Campo Marte). El objetivo es demostrar lo poderoso del Presidente Americano: miren, yo puedo paralizar la Capital de México (como si costara tanto trabajo); Miren, el respeto que me tienen, miren la forma en como me paseo por encima de los poderosos de por aquí (de nuevo, como si costara tanto trabajo).

¿Por qué necesita Obama demostrar su poder? Es necesario que Estados Unidos vuelva a cobrar la influencia que tenía en México. Desde la asunción de Calderón, México cada vez más ha tratado de disminuir el poder de ese país en nuestras tierras, buscando aliados en Europa, buscando capital de otros países, demandando a Estados Unidos en cortes de comercio internacionales, y hasta tomando represalias tarifarias. En contraste con Fox, Calderón hasta parece izquierdista, y es labor de Obama reconstruir no solo la amistad con México, sino además la capacidad de los dos países para crecer conjuntamente en temas de economía y seguridad. Esto no se logrará si, por ejemplo, Banamex vale más en libros que su pariente Citigroup en el mercado. Es necesario darle a México una razón para creer, y se empieza demostrando la capacidad de Estados Unidos de poder.

Estados Unidos puede, sin duda… ¿Pero quiere? Y si quiere, ¿Por qué quiere? Aunque hoy Obama dijo que sí habrá mayor control de armas, no específico cómo ni cuando, y dificilmente habrá un ataque serio a la Segunda Enmienda Constitucional (especialmente ahora que las Protestas de Tea-Baggers Republicanos terminan con el Gobernador de Texas pidiendo separar al Estado de la Unión Americana para proteger los privilegios de los ricos y renunciar a los impuestos). Obama, sin duda, tiene una gran autoridad moral, y tiene la fuerza de un Congreso de mayoría y un mandato en su país. Pero, ¿realmente tiene la voluntad de arriesgar todo eso por ayudar a México? ¿Cual es el costo que México tendría que pagar?

Una de las ideas que se me ocurren, es que México tendría que pagar el precio de ser, oootra vez, una nación de experimento. Algunas de las ideotas de la izquierda Americana es la de institucionalizar ciertos principios básicos en el comercio internacional y la globalización, mismos que, “de la noche a la mañana” y “sorpresivamente” descubrió el PRD como si no llevaran 15 años existiendo. Incluyen un salario mínimo global (o Internacional, según la escala), medidas de protección al medio ambiente a empresas transnacionales, medidas de protección a agricultores en su mercado nacional, etc… Hay dos problemas obvios con estas medidas. La primera es más obvia que las demás. Que si los signatarios de un acuerdo regional se comprometen a imponer estos costos en las empresas que operen dentro de su región, estas empresas buscarán otros países más amigables para invertir. El golpe directo sería contra México y a favor de China e India. Es decir, es necesario que todos los países del mundo adopten estos principios para que no haya inequidades de mercado. Lamentablemente, estas propuestas fracasaron (e hicieron fracasar) la Ronda de Doha, por lo que no me sorprendería que también pusiera en situación de vulnerabilidad a México.

Pero la consecuencia menos obvia es que todas estas medidas implican costos para las empresas. Las empresas nunca buscarán perder dinero, por lo que, seguramente, estos costos serán traspasados a los consumidores en un aumento de precios, resultando en un efecto NULO de estas medidas en el largo plazo. Hay una razón por la cual el mercado debe hacer su trabajo, y aunque en el corto plazo las consecuencias sean dificiles, nos fuerzan a cambiar y a hacer lo necesario para que todos ganen en el largo plazo. De lo contrario, el sistema se vuelve tan insostenible como el sistema proteccionista o el sistema socialista.

Si el precio de la cooperación de Estados Unidos en México es económico, Calderón haría bien en preguntarse si el apoyo vale la pena. Por que, además, hay temas que serán importantes proximamente y que aun no se mencionan, incluyendo el tema de la deuda del agua y la sed incesante del Suroeste Americano y de México. Esperemos que, realmente, Obama logre “sanar” la relación con México, y no solo imponga sus intereses. México ha resultado, para Presidentes anteriores, ser más determinantes para su Presidencia de lo que anticipaban. Para Bill Clinton, México le perdió la elección. Para Bush, le ganó la del 2004. Veremos como logra Obama influir en nuestro país, y veremos si realmente seguiremos siendo “aliados”, o volveremos a una relación más “servil”.

“So help me God”

Ene 21, 2009 in Estados Unidos, Obama, política, religion

Ayer hablaba con mi papá por teléfono. Mi papá alguna vez fue gringo, y algunos de sus hermanos aún lo son. Se mostraba decepcionado que el nuevo Presidente de Estados Unidos se llamara Barack “Saddam Hussein” Obama “Bin Laden”.

Pero peor le pareció que al nuevo Presidente se le olvidara decir “So help me God” (que me ayude Dios) al final de su juramento. Yo le dije que ese error me había gustado (en Estados Unidos, Dios le ayuda a los Presidentes a cumplir su juramente, pero en México, la nación se lo demanda al Presidente. Nuestro país es más laico que nuestro vecino, a pesar de que allá tienen un gobierno de izquierda y aca uno de derecha).

Mi papá entonces comenzó a discutir conmigo sobre como Estados Unidos es una nación Cristiana y que se había fundado por Cristianos. Le expliqué que no es así, que la mayoría de los Padres Fundadores habían sido agnósticos o ateos (en esa epoca ser ateo era muy mal visto, por lo que simplemente se declaraban “no creyentes”), y todos estuvieron de acuerdo en la urgente necesidad de separar la religión del gobierno. Algunos de los Fundadores de Estados Unidos que no querían incluir a Dios en el gobierno fueron personas como Thomas Jefferson, John Adams, George Washington (los cuales fueron Presidentes de Estados Unidos), y Benjamin Franklin. Es decir, algunos de los más famosos Fundadores de Estados Unidos carecían de religión o querían que el gobierno careciera de ella. Jefferson, siendo el más extremista de todos, incluso publicó su propia biblia, en donde escribió el Evangelio sin milagros de Jesús o referencias a su divinidad, como argumento de que era posible ser moral sin ser religioso. Más de 200 años después, es imposible elegir a un ateo Presidente de Estados Unidos, pero en su fundación, varios Presidentes carecieron de Religión.

Esto es algo que el Americano promedio ignora. Es una mis-concepción muy común que Estados Unidos fue fundado por religiosos. Esto se debe a que el lema oficial Nacional, que aparece en los billetes de $1 dólar, es “In God We Trust” (en Dios confiamos), a que el juramento a la bandera indica que Estados Unidos es “una nación bajo Dios: indivisible, con libertad y justicia para todos”. Algunos políticos prominentes de ambos partidos políticos también presumen de su religiosidad, e incluso Bush Padre indicó que él no pensaba que un ateo pudiera ser ciudadano de Estados Unidos.

Sin embargo, a pesar de que muchos Americanos piensan que todo lo anterior fue escrito por los fundadores, lo cierto es que todas esas cosas aparecieron después en la historia de Estados Unidos. ¿Qué le pasó a nuestro vecino para transformarse de una nación fundada por Agnósticos, a ser una nación que liga a su gobierno con Dios de forma tan prominente? La respuesta es la democracia y la prosperidad. Generalmente, entre más prospera es la gente, se vuelve más religiosa por que necesita sentir que algo protegerá su prosperidad. Al mismo tiempo, un pueblo prospero y creyente con la libertad de moldear cada faceta de su gobierno puede cambiar una nación laica en una nación religiosa. Eso fue lo que le pasó a Estados Unidos.

El lema original de Estados Unidos era “E Pluribus Unum” (”de muchos, uno”). Sin embargo, este nunca fue el lema oficial, pues Estados Unidos no tenía uno. Así, en 1956, con la paranoia comunista, el Congreso votó a favor de crear un lema “oficial” y se decidió por “In God We Trust” (”En Dios Confiamos”), que apareció en la moneda por primera vez en 1864, o casi 100 años después de las acciones de los Padres Fundadores.

El juramento a la bandera fue escrito por un socialista en 1892. No contenía las palabras “bajo Dios” en ningún lado, por lo que solo decía “una nación indivisible con libertad y justicia”, etc… Los Caballeros de Colón de Nueva York, en 1951 (más de 50 años después de que se escribió el juramento, y casi 200 años después de los Fundadores), decidieron que el juramento estaba incompleto sin una referencia a Dios. Apelaron al Congreso, quien en su paranoia comunista, agregó las palabras “bajo Dios” en 1954, después de muchas actividades de religiosos para convencer a los políticos.

Como vemos, las menciones o aluciones a Dios en ceremonias del gobierno de Estados Unidos fueron agregadas mucho tiempo después de la fundación de Estados Unidos y responde más a la evolución del país que a los ideales en los que creían los fundadores. Es un error pensar que Estados Unidos es una nación de religiosos, y por eso me pareció un muy buen error el olvido del Presidente Obama.

En Estados Unidos, el 30% de la población carece de afiliación religiosa, y 18% se llaman a sí mismos ateos o agnosticos de forma abierta. Son una minoría más grande que los judíos, que los negros, que los miembros de la NRA, y sin embargo todas estas minorías tienen representación en el Congreso, pero los ateos y agnosticos carecen de ella. (En México, los ateos y agnosticos somos 7% de la población, lo cual nos hace la segunda “afiliación religiosa” más popular del país, después del Catolicismo).

La segregación en la que viven los ateos y agnosticos en Estados Unidos (y en México, pero ese es otro tema) debe terminar, y muchas partes de la Inaguración de Obama sugieren que el Presidente está de acuerdo. No solo olvidó pedirle a Dios que lo ayude a cumplir su juramento, sino, en su discurso inaugural, reconoció que Estados Unidos es una nación “de Cristianos y Musulmanes, de Judios e Hindus, y no-creyentes”. Es la primera vez en la historia moderna que un Presidente reconoce a los no-creyentes como parte fundamental de ese país.

Con Obama, muchas cosas van a cambiar. Esperemos que las actitudes anti-ateas y anti-agnosticas de Estados Unidos también cambien. Después de todo, son esas actitudes las que fundaron al país….

Anti-Crisis

Dic 09, 2008 in Estados Unidos, Monterrey, México, Obama, economía, opinión

Resulta que la vida da muchas vueltas.

Hace un año predije que la compra que Cemex hizo por Rinker era mala y terminaría por arruinar a la empresa. Dije que lo peor de todo era el esquema financiero de la compra: pedir prestado en Euros para comprar una empresa que produce en dólares, en un mercado en franca caída. Como lo predije, la acción de Cemex cayó a niveles bajísimos estos últimos dos meses, producto de la espantosa deuda de Cemex y la falta de crecimiento en Estados Unidos.

Hace unos meses, los anolistos predijeron que la expropiación de las operaciones Venezolanas de Cemex, por parte de Hugo Chavez, tendría efectos negativos para la empresa. Tanto así que hasta salío el Presidente Calderón a negociar en nombre de la multinacional regiomontana. Pero, como yo lo predije, la expropiación inyectaría en Cemex algo de capital que le permitiría renegociar su deuda. Ayer, algunos diarios nacionales publicaron una nota confirmando mi predicción.

Hoy, Barack Obama anuncia lo que ya era un secreto a voces. Un plan anti-crisis similar al “New Deal”, donde se propone mantener el empleo “creando o salvando” plazas de trabajo con un gasto publico enfocado a la construcción de infraestructura. Como Cemex es una empresa que, gracias a la compra de Rinker, está muy bien posicionada en Estados Unidos, y como esta empresa se encuentra precisamente en el ramo de la construcción, parece que estas son buenas noticias para la empresa regia. Resulta que, después de un año dificil, la compra de Rinker no resultará tan mala después de todo.

¡Qué vueltas da la vida!

Pero Cemex no es la única empresa Mexicana que requiere de acciones firmes por Barack Obama.

Vitro y Alfa son dos empresas regias que producen, directamente o a través de subsidiarias, materiales y partes para la industria automotriz Americana. Sí, la misma industria automotriz que dijo esta semana que requería 2 mil millones de dólares “para llegar a Enero” y 32 mil millones para ser rescatada. Sí, la misma industria autmotriz que los republicanos quieren que quiebre, en pro de la libre competencia. La misma industria automotriz que en México significa más de un millón de empleos, según Televisa Monterrey.

Si Obama y los Democratas no son capaces de rescatar a la industria automotriz, estas empresas Mexicanas terminarán por sufrir bastante. Mientras tanto, el PT ya prepara legislación para oponerse a rescates gubernamentales de empresas fallidas en territorio nacional.

Pero tal parece que lo que haga el gobierno Americano tiene más fuerza sobre el destino de las empresas Mexicanas que lo que haga el mismísimo Presidente de México. El plan anti-crisis Calderonista es puro show. El que importa es el de Barack Obama. Bonita soberanía, ¿no lo creen? Pero, ¿de qué sirve la soberanía? Esa no le da de comer a la gente. En cambio, la economía Americana le da de comer a millones de Mexicanos que no han emigrado al vecino país, y por tanto, esto es sin contar las remesas. Tal vez es hora de preguntarle a Estados Unidos, “¿cómo podemos ayudar?”. Después de todo, ha quedado demostrado que las empresas Mexicanas tienen mucho que ganar de un repunte en la economía de nuestro vecino norteño.

Ganó la Esperanza

Nov 05, 2008 in Estados Unidos, McCain, Obama, elecciones, opinión, política

Después de la trágica noche que vivió la Ciudad de México, me gustaría regresar al tema que tenía preparado para ayer.

Diario Milenio lo puso de títular, que era un “Martes Negro” para John McCain, en clara referencia a la raza de Barack Obama. No sabíamos que se convertiría en un martes negro para las familias de algunos altos funcionarios de Estado. De todos modos el título ya lo tomó Regioblogs

Yo no quise tomar ese título por que es importante dejar en claro que Obama NO ganó por ser negro. Los que votaron en su contra, muy seguramente lo hicieron por esa razón, y probablemente una minoría de los que votaron por él también. Pero para entender el triunfo de Obama hay que ir más allá de la raza del candidato.

El triunfo de Obama se dió por tres cosas. La primera es una organización innovadora, que se construyó de abajo hacia arriba y con ayuda del internet. La segunda es por la templanza y la preparación del candidato. Y la tercera es por el poder de sus propuestas. Obama nos demuestra que un candidato de izquierda, desconocido y sin apoyo de “los grandes poderes” sí puede ganar, incluso en el país más rico, más poderoso y más derechista del planeta. Que cuando un candidato así pierde, no se debe a un “fraude” o un “complot”, sino a las fallas mismas del candidato. Obama es un ejemplo para México, por que demuestra cómo se debe jugar el juego de la democracia, que es exactamente lo contrario a lo que hacemos en nuestro país.

Y como estamos en el tema de las enseñanzas para México, antes de continuar con el análisis del triunfo de Obama, quiero detenerme a mencionar el discurso de John McCain anoche. McCain habló antes que Obama, pero no lo hizo para declararse “ganador por 5 punto”. No. Lo hizo para felicitar a su adversario por que “convenció a los Americanos” de su plataforma, y “logró esperanzarlos”. McCain se pronunció a favor de colabrar con su adversario, y le dijo a sus simpatizantes que la derrota fue culpa de él mismo, y no de ellos. ¡Vaya que si Estados Unidos tiene muchas cosas que enseñarnos!

Volviendo a Obama. Es interesante encontrar que hace un año y medio, cuando comenzaban las primarias Democratas, a Obama nadie lo consideraba. Era el “tercero en discordia”, detrás de los favoritos Hillary Clinton y John Edwards. Gracias a los debates, se dió a conocer. Gracias a su movimiento “abajo hacia arriba” logró apoyos importantes en elecciones primarias cruciales. Pronto rebasó a Edwards en las encuestas. Su movimiento de calle, apoyado en Twitter, Facebook, MySpace, y blogs, tecnologías que hace dos años no existían, o no eran relevantes, le ayudaron a sacar a gente a votar en las primarias, y así lograr victorias. Para Marzo de este año quedaba claro que rebasaría a Clinton en las primarias Democratas.

Pero para entonces, Obama ya no era un desconocido. El ascenso meteórico de Obama se debió no sólo a su estrategia mercadológica BTL en internet. También tuvo mucho que ver que era el mejor candidato. Era el mejor candidato por que era el que mejor hablaba, lo cual fue un alivio comparado y contrastado con la guerra que a diario George W. Bush emprende contra la lengua inglesa. No solo sabía hablar bonito, sino que sabía decir lo correcto. En uno de sus discursos de campaña más importantes, Obama habló sobre la diferencia de razas y fue juzgado por varios analistas como “el primero en tratar a la gente Americana como adultos”. Nunca perdió el control de sí mismo, nunca perdió el control de su discurso, nunca perdió control de su imagen, y nunca perdió el control de su postura. Esto fue lo que hizo a Obama brillar por encima de sus contrincantes una y otra vez. Así fue como se dió a conocer, y apoyado en su campaña de marketing viral, logró grandes resultados.

Pero, ¿un candidato con el temple y las estrategias de Obama, pero las propuestas de Bush, hubiera ganado la elección? Solo basta ver a John McCain, quien sin duda no hizo una mala campaña, y cualquier otro año pudo haber ganado. Tener las propuestas correctas es lo más importante en una elección, y Obama supo lograrlas. Esto se debe, en gran medida, a que no se rodeó con gente que solo estuviera de acuerdo con él. A su alrededor hubo analistas de distintos partidos, diferentes ideologías, diferentes CVs, aportando todos a lograr las mejores propuestas para cada uno de los temas que eran importantes para los Americanos. ¿Y como supo Obama qué temas eran importantes para los Americanos? No se basó en la historia (como McCain, con los impuestos), ni en dogmas (como López Obrador, y los pobres). Obama fue y le preguntó directamente al pueblo de Estados Unidos cuales eran sus preocupaciones. El pueblo le respondió en palabras… y en dinero.

Esto fue también sumamente importante para Obama, por que le permitió sacar de su campaña a los famosos “lobbyists” (abogados que impulsan legislación a favor de alguna propuesta en específico, generalmente representando empresas grandes y transnacionales). Sin los lobbyies en medio, Obama pudo no solo sobrepasar a McCain en gasto, siendo el primer democrata en muchísimo tiempo en superar a un republicano, sino que además pudo sacar a los intereses empresariales de su campaña y dedicarse exclusivamente a lo que buscaban los electores. Este método innovador sirvió para que Obama se convirtiera en el primer candidato, desde que existen campañas mediaticas, en no ser comprado por ninguna empresa o corporación, y que le responde directamente al pueblo Americano por que ELLOS FUERON SUS DONANTES. Esta es la ventaja que cancela la Reforma Electoral Mexicana del 2007 al aceptar el financiamiento privado, pues transparenta a quién se debe cada candidato. En dinero y en votos, Obama se debe al pueblo Americano, y eso es casi garantía que les va a cumplir. ¿Cómo no votar por él?

Así fue que esta estrategia tripartita le dió el triunfo a Obama. Más que ser una noche histórica por la asunción de una persona de raza negra a la Presidencia, esta noche es histórica por que el equipo de Obama diseñó una campaña mercadológica basada en nuevas tecnologías y en la interactividad con su audiencia, y ganó. Esta es la primer campaña de este tipo, y fue altamente exitosa. Obama ha cambiado la dinámica de la política americana, y esto es muchísimo más relevante que la raza del candidato. Sin duda, una noche histórica.

En hora buena por Estados Unidos, y felicidades. Esperemos que Obama sea tan buen Presidente como fue candidato.

Hoy es el día

Nov 04, 2008 in Estados Unidos, McCain, Obama, elecciones, opinión, política

Si me lees en Estados Unidos. Sal a votar, e invita a tus familiares, amigos, y conocidos a hacer historia. Por que hoy, y solo hoy, es el día para transformar a Estados Unidos. Hoy puede ser el día en que Barack Obama se convierta en el primer Presidente negro de ese país. Hoy también puede ser el día en que John McCain se convierta en el hombre más anciano en ocupar ese puesto. Sea cual sea tu preferencia, sal a votar!

Será incomodo, pero valdrá la pena. Si el cumplir tu sentido patriótico no es suficiente premio, Starbucks, Krispy Kreme, y Ben & Jerry’s regalarán café, donas y helado (respectivamente) a todo el que muestre su calcamonia de “yo voté” (ojo: empresas Mexicanas, ¿que esperan para copiar esta excelente idea?). ¡A votar!

Claro, Barack Obama va ganando. Según el mapa electoral de Yahoo!, se espera que Obama gane con 318 votos electorales, contra 192 de McCain. Como mexicano no deja de sorprenderme que este presenciando un cambio tan trascendental en un país tan importante, con una democracia tan abierta que permite la mal-llamada “guerra sucia”, los partidos independientes, las candidaturas ciudadanas, y la publicación de encuestas durante la elección: cuatro cosas prohibidas en México y que tal vez explique por que nuestra democracia no permite un cambio tan grande como el que, se espera, se dará hoy en Estados Unidos.

Incluso en Google Trends se muestra una clara ventaja para Obama. Más gente hace busquedas por Barack Obama que por John McCain:

Obama v McCain

Queda claro que, aunque todas las estadísticas dan una clara ventaja a Obama, todo esto es comentario y hoy queda en el pasado. Es hora de hacerlo realidad. Es hora de salir a la calle, hacer fila y entrar al centro de votación y demostrar que más que desear un cambio, Estados Unidos está dispuesto a lograrlo. Es hora de lograrlo. Es hora de salir a votar.

El resto del mundo está en suspenso, con los ojos fijos en Estados Unidos. ¿Quién será el siguiente líder del mundo libre? ¿Podrá reparar la destrucción a la que Bush nos ha condenado? Esperemos que sí…