La Paradoja del Poder Incompetente
Uno de los principales proponentes del “libertarianismo” Americano y el último de los grandes Presidentes fue, irónicamente, un Republicano. A pesar de su filiación partidista, queda claro que Ronald Reagan es, en muchos aspectos, lo opuesto de George W. Bush.
La filosofía de Reagan se puede resumir en su frase, “el gobierno NO ES la solución a nuestros problemas; el gobierno ES el problema“. Creo que muy pocos podemos estar en desacuerdo con esta frase. La ironía es que, mientras algunos de nosotros creemos que la solución, entonces, radica en disminuir el poder del gobierno y aumentar el poder y la responsabilidad de la sociedad y los individuos, hay otros que creen que la solución es aumentar el poder del gobierno, por que piensan que cambiar el logo, el icono, el cacique y el discurso (lo de afuera) es suficiente para “limpiar” un sistema que es inherentemente corruptible.
Reagan lo explicó de forma más elocuente que yo:
Hay algunos en Estados Unidos hoy que dependen exclusivamente del gobierno para su seguridad. Y cuando el gobierno falla, buscan rectificar esta falla dándole al gobierno más poder. Así, mientras el gobierno fracasa en combatir el crimen y la violencia dentro de los límites marcados por la Constitución, buscan darle más poder a expensas de la Constitución. Pero al hacerlo, en su voluntad de bajar la guardia a nombre de la seguridad, lo único que están entregando es su protección contra lo que siempre ha sido la principal fuente de despotismo: el gobierno. Lord Acton dijo que el poder corrompe. Seguramente, entonces, si esto es cierto, entre más poder le demos al gobierno, más corrupto se convertirá. Y si le damos el poder de confiscar nuestra libertad también entregamos el más eficaz medio para combatir ese poder corrupto. Al permitirlo podemos asegurarnos que terminaremos completamente subyugados a él.
El discurso de Reagan se refiere a la libertad del Americano de portar armas. Así es, la Segunda Enmienda de la Constitución Estadounidense garantiza el derecho de sus ciudadanos de portar armas para el propósito de levantarse contra su gobierno cuando este deje de funcionar! En Estados Unidos, la guerra civil es legal.
Y aquí tienen a un icono de la derecha diciendo, “el gobierno no va a solucionar tus problemas, solo quiere estorbarte para beneficiarse a sí mismo. Cuando eso pase, es tu obligación detener al gobiernoy buscar tu éxito”. ¡Qué filosofía tan diferente! En México pensamos que el gobierno tiene la responsabilidad de manipular todo en la economía: para el Mexicano, la culpa de que en México haya pobres es del gobierno, no de los pobres que siguen trabajando igual que siempre, ni de los ricos que impiden la competencia, ni de la clase media que no se atreve a alterar los patrones económicos a través de su consumo…; la culpa de que en México haya malos productos es del gobierno y no de los productores, y menos de los consumidores que los compran premiando así a quien los hizo malos en primer lugar; la culpa de que haya malos gobernantes es del gobierno, y no de quien voto por ellos; y un largo etc… En cambio, en Estados Unidos, para el gringo común la culpa de que la economía este mal es de los capitalistas incompetentes que prestaron dinero a quien no debieron y la culpa de que una ciudad este sucia es de sus ciudadanos por no limpiarla.
Esta visión radicalmente opuesta tiene un impacto real y poderoso en la escala del poder de cada nación. Como todo gobierno financia sus operaciones con impuestos, el poder de cada nación se delimita de esta forma. En México, el gobierno solo tiene acceso al 12% de los recursos (lo que cobra en impuestos), y esto significa que solo el 12% de nuestros recursos son responsables por realizar los sueños del 100% de los Mexicanos. Es evidente que, con o sin corrupción, esto es groseramente imposible. El 83% restante, los recursos en manos de la iniciativa privada (y, como siempre, no me refiero solo al empresariado, sino también al consumidor y a todo individuo que no sea gobierno) no son considerados estrategicos o responsables del crecimiento de la nación. En cambio, en Estados Unidos, el 18% de los recursos son recaudados por el gobierno, lo cual deja al 82% de los recursos, aquellos en manos de la iniciativa privada, a ser el motor del desarrollo del país. Es evidente que con más recursos proporcionales dedicados al crecimiento, Estados Unidos se vuelve, entonces el país más exitoso. La diferencia radica exclusivamente en quien carga la responsabilidad del desarrollo. En México, el único responsable es el gobierno… En Estados Unidos, los responsables son todos y cada uno de los ciudadanos.
De hecho, me atrevo a decir que el gobierno de Estados Unidos es, hoy por hoy, más corrupto e incompetente que el gobierno Mexicano. Vean nada más la tonta respuesta de Bush a la tragedia del Huracán Katrina. Lo poco que se ha hecho en la zona devastada ha sido cortesía de la iniciativa privada, pues el gobierno Federal esta ahogado en corrupción. Podemos decir algo muy diferente de la reacción del gobierno a Wilma, o la tragedia en Tabasco el año pasado, ambas muchísimo mayores en su devastación que Katrina. ¿Como es posible que con un peor gobierno, Estados Unidos sea más prospero que México?, la respuesta es obvia: en Estados Unidos el poder y la responsabilidad no está en el gobierno, sino en su gente.
Entonces, ¿para qué necesita Estados Unidos un gobierno? Pues, por que todo extremo es malo. Aunque es evidente que un ambiente de libertad e individualidad producen más desarrollo a largo plazo, no todos empezamos igual y la desigualdad de oportunidades siempre produce desigualdad de resultados. Así, el gobierno existe para igual las oportunidades (ojo: que no los resultados). Por ejemplo, en México, la educación es un derecho, y por eso, hasta el peor estudiante puede ir a la escuela, mal gastando los recursos y reduciendo la calidad general del nivel educativo. En Estados Unidos, por el contrario, la educación es un privilegio, y por eso es cara, y con examenes de alta dificultad para que solo los mejores alumnos puedan entrar. ¿Muy caro? Pues sí, pero si eres pobre, el gobierno federal tiene becas y créditos para ti, para que, si tienes buen promedio, puedas estudiar. Así se igualan las oportunidades, y solo los que más esfuerzo invierten terminan por obtener los mejores resultados. Esto incentiva a que más gente invierta más esfuerzo, y, a la larga, eso mejora los resultados para todos. ¡Qué diferencia, ¿no?!
Pero en México y en el mundo todos seguimos siendo victimas de la paradoja del poder incompetente. Esperamos que el gobierno resuelva nuestros problemas, y al ver su incompetencia, lo premiamos con más poder para ver si así resuelve nuestros problemas, y se convierte en un ciclo vicioso. La solución no es esa. Lo que hay que hacer es reducir el poder del gobierno y aumentar el poder de la gente para que nosotros nos hagamos responsables de nuestra situación, y mejoremos. Es la única alternativa.
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