Partido de las manos limpias se queda atrás en Reformas de Seguridad
Primero fue la Reforma Judicial. Según Grupo Reforma, la Reforma Federal a nivel judicial se iba a basar en la exitosa Reforma Estatal en Nuevo León que permitió los juicios orales en ciertos casos y la mayor transparencia en esos. Según juristas y analistas internacionales, los casos que se resuelven por la vía oral en Nuevo León son mucho más justos, transparentes y expeditos que los casos tradicionales.
Pero los magistrados Federales protestaron contra la transparencia, la justicia, la imparcialidad y la prontitud, dijeron que “transparencia” significa que todos conozcan sus fallos aunque los determinen en lo oscurito, y Calderón dobló las manitas y permitó otro sexenio de un Poder Judicial corruptible, mismo que hoy libera a los narcos que las policías locales y federales detienen. Ahí tienen al pueblo pidiendole a los Gobernadores y al Presidente que hagan más, excepto que cuando hacen poquito, los jueces dejan a los malos libres y estos vienen a vengarse… ¿Por qué nadie le pide a los jueces más transparencia y más justicia? Al final, la Reforma Judicial terminó como un mal chiste del que ya nadie se acuerda.
Luego vino la mega-marcha contra la inseguridad. La segunda. La primera fue bautizada por Lopez Obrador como “un compló de la derecha”, frase que aún hoy le persigue. Todas sus quejas desde entonces son criticadas por sus oponentes como parte de su supuesto complejo de persecución: todo es un compló. La segunda, la de hace unas semanas, vino después de que descubrieran a Fernandito Martí muerto luego de su secuestro, y que se descubriera el secuestro de la hija de Nelson Vargas. Durante décadas la inseguridad ha perjudicado a la nación, pero ahora que empieza a perjudicar de forma severa a las clases más altas del pais, entonces ya ha llegado demasiado lejos y es hora de protestar. Pero, contrario a lo que en su momento hizo Lopez Obrador, su sucesor en el GDF, Marcelo Ebrard, ha tomado la protesta y ha respondido con hechos.
El día de hoy, el gobierno de Ebrard anunció la captura de los secuestradores que torturaron y asesinaron a Martí, y acto seguido, el PRD anunció 10 propuestas de ley para mejorar la seguridad. Esto marca varias cosas, y una de las más importantes es la clara diferencia de estilos entre Lopez Obrador y Marcelo Ebrard. Mientras el candidato que perdió legitimamente la elección del 2006 le huyó al tema, Marcelo Ebrard lo está encarando y se está convirtiendo en un líder de la izquierda que puede llegar a ser respetable. ¿Será este el inicio de la transición del PRD? ¿Dejará el PRD de ser un partido golpista y se convertirá, por fin, en un partido respetable?
En el otro bando, el bando del Presidente Felipe Calderón y de su partido el PAN, se nota la desubicación y el rezago que padecen en el tema. Calderón ganó la elección con el tema de la seguridad: la seguridad económica se garantizaría por ser el Presidente del Empleo, y la seguridad jurídica se garantizaba por que, como le dijo a un manifestante, él no es “el de los Bejarano”, y tendría las manos limpias. Para legitimar su controvertido triunfo, Calderón recurrió a la militarización del país con la excusa de la seguridad pública en una batalla que cada día se nota más que se va perdiendo. Han subido los secuestros, los muertos, y el precio de la droga. Todo lo que hace años predije que iba a acontecer ha acontencido, y como entonces dije, lo sostengo ahora, la única solución para este problema es la legalización de las drogas. El PRD, la semana pasada, estuvo de acuerdo conmigo y presentó una Reforma para ese efecto en el Congreso.
Sí, es cierto que Lopez Obrador habría sido un malísimo Presidente. Pero cada día se hace más irrelevante en la vida nacional, y la elección fue hace dos años. ¿Por qué, en pleno 2008, sigue el PAN más interesado en ganar la elección del 2006, que en ganar la de 2009? Los temas y las recetas de entonces son las mismas que el PAN propone ahora, a pesar de que estas no han funcionado. Hace falta que al PAN le digan que se vale cambiar de opinión. El PRD lo ha hecho y, poco a poco, corre el riesgo de ganar credibilidad.
Lo peor es que, para el PAN, disminuir la inseguridad es un indice que se correlaciona con el aumento en la moralidad. En su opinión no declarada pero sí manifiesta, el narco bajará cuando “la droga no llegue a nuestros hijos”, los secuestradores secuestran por malos, los muertos por el narco se lo ganaron, y la culpa de todo la tiene Estados Unidos por consumidor y por vender armas. La cosa estaría lo suficientemente mal si fuera solo el gobierno Federal y su partido diciendo tales sandeces. Excepto que el PRI, el partido con más gobiernos locales y la tercera fuerza en el Congreso, hace eco de estas opiniones. Algunas de ellas tienen razón, pero carecen de una visión más completa y de una propuesta de solución práctica para hacerlas relevantes a la vida nacional. Sí, es cierto que los secuestradores no secuestran por pobres y es cierto que las armas provienen de Estados Unidos, ¿pero dónde están las propuestas del PAN para hacer algo al respecto? Es cierto que la demanda conduce a la oferta de drogas, pero se ha demostrado que la demanda no se va a ir a ningún lado, ¿dónde está el replanteamiento de la guerra? ¿Vale la pena luchar contra un enemigo invencible, con más recursos y más armamentos (y seguramente más popular) que nuestro gobierno? La alternativa, la de legalizar la droga, liberaría recursos públicos de seguridad para ser utilizados en el desarrollo social, disminuiría el precio de la droga, sacando del mercado a muchos narcos, regresando a los campos a la productividad agricola, y mejoraría el control que el gobierno tiene de la droga. ¿Por qué no explorar este camino?
El PAN, en su necedad y su dogma, se está quedando atrás. Ese fue el error catastrófico de López Obrador en el 2006: creer que su dogma socialista era razonable intrínsecamente y que eso era valioso para el electorado. Resultó que nada es razonable de forma intrínseca, y que al electorado cada vez le importan menos los argumentos. Lo que el electorado quiere son resultados, y estos se derivan de lo que se prueba y se aplica empíricamente, y no dogmáticamente. López Obrador creía dogmáticamente en el socialismo y fracasó. Hoy, el PAN cree dogmáticamente el moralismo. ¿Fracasará en el 2009 como fracasó AMLO en el 2006?
Por lo pronto, la delantera en la lucha contra la inseguridad se la está apropiando el PRD, al menos mediáticamente y al menos por esta semana. ¿Será que el PAN puede hacer algo al respecto y recuperar su líderazgo? ¿O será que Felipe Calderón está condenado a convertirse en Vicente Fox versión 2, oootro Presidente sin mandato y sin posibilidad de gobernar? El sexenio pasado fue perdido por que el PRI lo bloqueó. Este sexenio puede perderse por una falta de líderazgo. ¿Será que el PAN retome el buen camino?
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