Aún si asumimos como válidos los argumentos falácicos que se tuvo que inventar el PRD, y que el Tribunal Electoral del Distrito Federal asumió mansamente, la sanción de anular una elección basandose únicamente en un presunto gasto excesivo en campaña es sinónimo de equiparar la libertad de expresión con el fraude.
Lo cierto es que esta ha sido la postura del PRD desde el 2006. Para el PRD, llamar a AMLO “peligro para México” era lo mismo que un fraude. Tal vez haya sido un golpe bajo, sucio inclusive, pero ¿fraudulento electoralmente? No lo creo. A menos que consideremos todos los dichos de campaña carentes de prueba como fraude, en cuyo caso tendríamos que sancionar a todo político que haya hecho alguna promesa de campaña.
El tema se reduce a bardas pintadas (que yo, viviendo en Cuajimalpa, ví muchas más del PRD que las que ví del PAN), y a una entrevista televisiva. El PRD le ordenó al Tribunal que asumiera un costo supuesto, sin comprobar, de cada una de estas, y las sumara al costo de las campañas de los PANistas legítimamente vencedores en las Delegaciones Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, las más ricas per capita del DF. Las falacias se apilan.
En primer lugar, sin una investigación a fondo de las facturas no se puede comprobar conclusivamente un excedente de gastos. En segundo lugar, es evidente, al menos en el caso de Miguel Hidalgo, que no se puede considerar una entrevista como un acto publicitario. Hay una gran diferencia entre la labor periodística de un medio de comunicación y la estrategia mercadológica de un político en campaña. Si Sodi se ofreció a dar una entrevista, y Ana Guevara tenía un equipo de relacionistas públicos mediocre, esto no es culpa ni del PAN ni de su candidato, y no es excusa para crearse de la nada un valor monetario de la entrevista y asumir que es válido legalmente sumárselo a los gastos de campaña.
Pero aún si asumieramos que el PRD dice la verdad y que los gastos son tal cual se hablan, estamos hablando de un excedente equiparable al un mes de sueldo de un asambleísta del DF, en el caso de Miguel Hidalgo, y a medio mes de sueldo de un Magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¿Podemos pensar que algo tan pequeño realmente violenta la democracia? ¿Realmente creemos que esto es lo que hizo la diferencia en los votantes de ambas demarcaciones como para crear la derrota del PRD y los demás partidos? En ambas delegaciones, el PAN ganó con una mayoría muy sana. Sin embargo, este fallo le impide al PAN y a los candidatos ganadores participar en cualquier “elección extraordinaria” que reemplace a los que fueron democráticamente electos. Es decir, el fallo no solo le quita a los electores su decisión, sino que además les impide reiterarla. ¿Es la única forma que el PRD sabe ganar? Pregunta más importante: ¿Es proporcional el supuesto crímen con el castigo? ¿Es la libertad de expresión punible a tal grado que puede significar la cancelación de una opción democrática ciudadana? ¿No era suficiente una multa?
El PRD vió que el PAN se expresó de forma convincente. Fue incapaz de superar al PAN argumentativamente y persuasivamente. En lugar de aprender y sacar mejores candidatos, decidió que la libertad de expresión es un crímen, y a través del GDF, sometió al Tribunal de una forma que ni siquiera fue disimulada para inventarse que una entrevista cuesta una cantidad estratosférica, y que, de alguna manera, el hasta ayer Delegado Electo de Cuajimalpa, con menos bardas que sus contrincantes, había pagado más por ellas que cualquiera de ellos, y así robarle a los electores su decisión.
Para el PRD, la libertad de expresión es un fraude electoral. Por que solo silenciando a la razón pueden ganar una elección. El TEDF validó hoy esa tésis, y convirtió a México en un país un poco menos democrático.
PRD 2-0 México

